LAS AUDIOESCULTURAS

El proyecto Audioescultura está relacionada con la memoria colectiva, se trata de crear espacios de sonido, como si se tratase de monumentos sólidos. De la misma manera que las estatuas y esculturas públicas convencionales, las audioesculturas pretenden reconocer, registrar y fomentar una transmisión intergeneracional del patrimonio cultural inmaterial del pueblo.

 

Las audioesculturas recogen costumbres y personajes desaparecidos, pero aún conservados en la memoria de las personas mayores del pueblo. Los temas incluyen las colas en las fuentes del pueblo, los juegos –algunos que aún perduran, y otros, como la villarda, que no- la memoria prodigiosa de Carlos el Basurero, (quien conocía todos los apellidos de la gente) los cánticos del sereno, o la eterna disponibilidad del Niño Practicante. Tratan de lugares desaparecidos, como la Ciudad sin Ley o el cine, y costumbres como la rifa de verduras o las Cruces de Mayo.

Las audioesculturas son grabaciones breves –la más corta es de 26 segundos, la más larga 2 minutos y 59 segundos- con una voz o una mezcla de distintas voces de vecinas y vecinos de entre 50 y 83 años.

Ante las fuerzas de la globalización y, en especial Internet, que tiende a hacernos uniformes e iguales, la idea de las audioesculturas es poner en valor lo que es único del pueblo (nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial), y reforzar el sentido de identidad.  

Y para emplear las propias armas de las nuevas tecnologías, se accede a las grabaciones a través de placas de metacrilato con códigos QR –una tecnología muy utilizada en el mundo de la publicidad- que están distribuidas en distintos puntos del pueblo, colocados en lugares especialmente relevantes al contenido de cada una. Basta con tener un teléfono móvil con una aplicación de lectura de códigos QR instalada.

Para leer los códigos QR, puedes instalar la app Audioesculturas Salteras de google play que, además de un lector de códigos QR, contiene dos rutas para localizar y visitar las audioesculturas, y un poco de información adicional sobre cada tema.  

Arte público

El sonido es especialmente evocativo porque requiere la colaboración activa del cerebro de la persona que  oye. No es como un video que se presenta todo hecho, sino, que como la radio, exige que la mente complete la imagen; tanto de la persona detrás de la voz, como la escena descrita. Y es especialmente apropiado que el patrimonio inmaterial sea transmitido de una manera efímera como el sonido.

Como otras esculturas, las audioeculturas son, algunas más y otras menos, figurativas. En ningún caso se ofrece declaraciones o respuestas concretas, sino son interpretaciones individuales o colectivas que estimulan ideas e interrogativas.

Además, se podrá considerar como un proyecto de arte público, no sólo por su exposición pública, sino porque muchas personas han participado en su elaboración.

El proceso de la elaboración de las audioesculturas ha sido importante, dado que la transmisión cultural no solo ha ocurrido con la colocación del trabajo finalizado, sino que ha podido surgir a lo largo de su elaboración.

Otro aspecto del uso del sonido es que permite registrar algunas expresiones o palabras peculiares del habla de la localidad, como, por ejemplo, el uso de la palabra sendia (sandia) y que una persona es nuevo (jóven).

Cómo se hicieron

En ​mayo y junio de 2017, se amplió el trabajo sobre la memoria colectiva del Aula de Adultos para implicar al alumnado del Colegio Público (que era uno de los propositos iniciales del proyecto). En una sesión con las clases del 5º, se invitó al alumnado a entrevistar a familares o vecin@s sobre cómo era el pueblo en su juventud. Estas pequeñas entrevistas fueron enviadas por el alumnado por Whatsapp, o por escrito. 

 

Hicimos una selección de las grabaciones y volvimos  a hacer una grabación más extensa. Pequeños extractos de estas entrevistas fueron editados y estos extractos, son lo que hemos llamado audioesculturas.  

 

Se han colocado los archivos de las audioesculturas en internet, y el Ayuntamiento ha hecho placas de metacrilato con códigos QR, que se colocan en distintos lugares del pueblo que tienen relación con el contenido de cada grabación. Así, cualquier persona con un móvil (y una aplicación para leer códigos QR) puede acceder a las grabaciones desde la calle.

La presentación de las 19 audioesculturas (ver materiales de difusión) apareció en prensa digital, entre otras en Europapress20 minutos y la Vanguardia y se colocaron las esculturas en febrero de 2018, año en que se celebró el Año Europeo del Patrimonio Cultural

 

 

Mapa interactivo de 

las audioesculturas.

(Haz clic encima).